Este tema no para y surgen toda clase de nuevas aristas y reflexiones a propósito del "escándalo" del año (si todos pensaban que los mineros eran la noticia de 2010, se equivocaron! Wikileaks desplazó a todas las otras alternativas).
Se los dejo para que buceen en este potpurrí de temas:
1. Leyes, propiedad intelectual y presiones internacionales: Enrique Dans -a quien ya hemos citado en otras oportunidades- reflexiona sobre algunas polémicas revelaciones a partir de Wikileaks vinculadas a presiones recibidas por el gobierno español para modificar su legislación en materia de propiedad intelectual. Procedencia de las presiones: la diplomacia norteamericana en representación de los intereses de... (completar la frase a voluntad).
2. ¿Internet garantiza el fin de la censura? Nuestro comunicólogo de referencia -Martín Fernández de Internalcomms- especula sobre qué pasaría si todos los buscadores y redes sociales decidieran "cortarle el chorro" a Wikileaks y borrarlo de sus listas. La información seguiría existiendo, pero no podríamos encontrarla y, por ende, perdería todo su valor. También comenta la reciente edición de Times en apoyo a Julian Assange. Más sobre el bloqueo a Wikileaks cortesía de Enrique Dans.
3. Y desde el seno de USA, el CFR organizó una mesa redonda de expertos para analizar como el escándalo de Wikileaks afectará a la diplomacia norteamericana en el futuro.
Blog de la cátedra de Política Internacional Contemporánea de la carrera de RR.II. de la UCA
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6/12/10
30/11/10
Más sobre los wikileaks
Cortesía de Romina Tricarico (gracias por los links!)
http://www.elpais.com/graficos/internacional/leer/cable/diplomatico/elpgraint/20101128elpepuint_1/Ges/
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Inquietud/personalidad/modo/trabajo/Kirchner/elpepuint/20101129elpepuint_13/Tes
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Wikileaks/acaba/diplomacia/clasica/elpepuint/20101129elpepuint_41/Tes
http://www.elpais.com/graficos/internacional/leer/cable/diplomatico/elpgraint/20101128elpepuint_1/Ges/
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Inquietud/personalidad/modo/trabajo/Kirchner/elpepuint/20101129elpepuint_13/Tes
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Wikileaks/acaba/diplomacia/clasica/elpepuint/20101129elpepuint_41/Tes
15/6/10
Refugiados y desplazados
Escalofriantes estadísticas que acaba de publicar el ACNUR. Laura Agosta nos recomienda esta nota que analiza uno de los dilemas de seguridad que enfrenta los países y la comunidad internacional: los desplazados y su impacto:
Hay más de 43 millones de personas desplazadas en el mundo (La Nación)
Así lo aseguró la Acnur en el informe anual del organismo; Paquistán es el país que más refugiados alberga
Hay más de 43 millones de personas desplazadas en el mundo (La Nación)
Así lo aseguró la Acnur en el informe anual del organismo; Paquistán es el país que más refugiados alberga
26/5/10
Actividades recomendadas
Agradecemos a Julieta Caraballo que nos recomendó este seminario:
Seminario organizado por el CARI - Amenazas transnacionales a la seguridad nacional. Crimen organizado, lavado de activos, terrorismo y narcotráfico
Se ruega confirmar asistencia a: agenda@cari.org.ar
Martes 22-06
9.00 horas. Apertura
9.15 a 9.45 horas
El tratamiento de la delincuencia organizada transnacional y otros delitos en la agenda internacional e interamericana
Raúl Ricardes, Coordinador de Asuntos Multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores
9.45 a 10.00 horas. Preguntas
10.00 a 10.30 horas
Nuevos esfuerzos en la lucha contra el lavado de activos y la financiación del terrorismo
Guillermo Serpa Guiñazú, ex coordinador del Mecanismo de Evaluación Multilateral (MEM) de la OEA
10.30 a 10.45 horas. Preguntas
10.45 a 11.00 horas. Pausa para café
11.00 a 11.30 horas
Situación del narcotráfico en la República Argentina, como manifestación del crimen organizado transnacional
Claudio Gutiérrez de la Cárcova, Juez Federal, Tribunal Oral en lo Penal Económico
11.30 a 11.45 horas. Preguntas
11.45 a 12.15 horas. Conclusiones
CARI - Uruguay 1037, piso 1º
También los invitamos a visitar la página de http://www.anu-ar.org/ que está promocionando dos actividades interesantes: Análisis del Genocidio de Rwanda y Análisis de las Políticas Exteriores de China, India, Brasil y Rusia.
Seminario organizado por el CARI - Amenazas transnacionales a la seguridad nacional. Crimen organizado, lavado de activos, terrorismo y narcotráfico
Se ruega confirmar asistencia a: agenda@cari.org.ar
Martes 22-06
9.00 horas. Apertura
9.15 a 9.45 horas
El tratamiento de la delincuencia organizada transnacional y otros delitos en la agenda internacional e interamericana
Raúl Ricardes, Coordinador de Asuntos Multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores
9.45 a 10.00 horas. Preguntas
10.00 a 10.30 horas
Nuevos esfuerzos en la lucha contra el lavado de activos y la financiación del terrorismo
Guillermo Serpa Guiñazú, ex coordinador del Mecanismo de Evaluación Multilateral (MEM) de la OEA
10.30 a 10.45 horas. Preguntas
10.45 a 11.00 horas. Pausa para café
11.00 a 11.30 horas
Situación del narcotráfico en la República Argentina, como manifestación del crimen organizado transnacional
Claudio Gutiérrez de la Cárcova, Juez Federal, Tribunal Oral en lo Penal Económico
11.30 a 11.45 horas. Preguntas
11.45 a 12.15 horas. Conclusiones
CARI - Uruguay 1037, piso 1º
También los invitamos a visitar la página de http://www.anu-ar.org/ que está promocionando dos actividades interesantes: Análisis del Genocidio de Rwanda y Análisis de las Políticas Exteriores de China, India, Brasil y Rusia.
19/5/10
Las Naciones Unidas y el Crimen Organizado Transnacional
Compartimos el trabajo realizado por Sofía Pérez Hilero y Julieta Caraballo sobre el texto de Phil Williams y Ernesto Savona y que fue presentado en clase.
Introducción
Las amenazas a la seguridad internacional durante los ’90 son menos directas y apocalípticas que las que sucedieron durante la Guerra Fría, pero también son más difusas y desleales. Durante los últimos años la comunidad internacional experimentó un número creciente de agitaciones, cambios geopolíticos y reestructuraciones tecnológicas; lo cual ha llevado a los países a enfrentarse con una diversidad de desafíos. En dicho contexto, el Crimen Organizado Transnacional emergió como una de las amenazas más serias a la comunidad internacional, con capacidad para expandir sus actividades y para captar la seguridad y la economía tanto de los países en vías de desarrollo y como de aquellos en transición.
Como afirma Tokatlián, hoy se dan las condiciones necesarias para poder definir al Crimen Organizado Transnacional, tales como: la demanda global de productos prohibídos, la existencia del capitalismo desregulado que permite la oferta libre de bienes y servicios, la búsqueda de la maximización de oportunidades y la minimización del law enforcement por parte de las redes criminales (que “deslocalizan” su producción y se ubican donde más les conviene), y la entrada del crimen organizado, no sólo en el mundo de lo lícito del mercado, sino también al sector público.
Así, las organizaciones criminales llevan adelante sus actividades en, lo que para ellos es, un mundo sin fronteras. El personal criminal y el “dinero caliente” tienen una movilidad sin precedentes y encuentran asilo en redes étnicas transnacionales que son difíciles de penetrar por el derecho doméstico. Basicamente su modus operandi incluye operaciones que niegan el monopolio legítimo de la fuerza del Estado, corrompen las instituciones, maltratan la integridad de los sectores financiero y económico de la sociedad, e ignoran o infringen normas y convenciones legales y sociales a nivel nacional e internacional.
Como resultado, logran acumular gran cantidad de poder y riqueza que a veces supera incluso a la de los propios gobiernos. Precisamente, el “producto bruto criminal” asciende a 800.000 millones de dólares y equivale al 15% del comercio lícito mundial. Sólo la economía de la droga representa el 8% del comercio mundial”. Esto demuestra que el Crimen Organizado como actividad económica es una de las que más ha prosperado en las dos últimas décadas de globalización.
Peligros y problemas planteados por el Crimen Organizado Transnacional
La comunidad internacional fue lenta a la hora de llegar a un acuerdo respecto a los nuevos desafíos implantados por el crimen organizado transnacional organizado. Una importante iniciativa para darle público conocimiento a esta amenaza fue la Conferencia Ministerial Mundial sobre la delincuencia organizada transnacional llevada a cabo en Nápoles del 21 al 23 de Noviembre de 1994, convocada por las Naciones Unidas para discutir los peligros del crimen organizado transnacional y para identificar varias formas de cooperación internacional, para su prevención y control. Ésta culminó con una declaración política y una acción penal diseñada para prevenir y controlar actividades criminales transfronterizas. Propuso la siguiente definición: “Se entiende por grupo delictivo organizado a un grupo estructurado, existente durante un período de tiempo y que tenga por fin la comisión de un delito transnacional grave mediante la acción concertada, utilizando la intimidación, la violencia, la corrupción u otros medios para obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material".
De lo dicho hasta ahora se deben destacar dos puntos importantes, por un lado, la dimensión transnacional de esta actividad, lo cual implica que se comete en más de un Estado, o que cometiéndose en un solo Estado su preparación, planificación, dirección o control se hace en otros; entraña la participación de un grupo delictivo que tiene actividad en más de un Estado; o tiene efectos sustanciales en otros Estados. Y, por otro lado, el gran impacto que causan estos negocios ilegales en la economía mundial. Las ganancias generadas por estas actividades representan el 4% del PBI mundial, según Antonini. Esto trae como consecuencia un aumento de la capacidad de corromper y cooptar los sistemas de gobierno y una necesidad cada vez mayor de legitimación de las ganancias generadas ilegalmente a través de operaciones de lavado de dinero. Por lo tanto, la proliferación del crimen transnacional provoca principalmente una distorsión de la economía formal.
Se considera que las personas que participan de organizaciones criminales se asocian con el propósito de comprometerse con la actividad criminal. Sus fuerzas separadas derivan de una misma consideración fundamental que los gobierna y une: la necesidad de mantener y extender la participación de cada uno en el mercado. A modo de ejemplo, entre los principales agentes que hoy podemos encontrar se encuentran la Mafia italiana; la Mafia rusa; la Mafia israelí; el crimen organizado en Korea; los cárteles colombianos; las Triadas (China); Yakuza (Japón); los cárteles mexicanos; los Maras (pandilla), entre otros. Entre los movimientos ilegales que éstos pueden llegar a desarrollar podemos enumerar el tráfico de drogas, el tráfico de armas, el tráfico de personas, el tráfico de órganos humanos, el lavado de dinero, el tráfico de tecnología y material nuclear, químico y bacteriológico.Estos grupos, que logran permanecer en el tiempo, se caracterizan por utilizar la fuerza o la amenaza de fuerza, por carecer de un interés político propio y por poseer como principal objetivo la obtención de beneficios económicos, lo cual los diferencia de las organizaciones extremistas, guerrilleras o terroristas. Poseen además una estructura jerárquica interna así como una especialización entre los miembros del grupo, e incluso, algunos, hasta un código secreto.
Las actividades de estos grupos requieren, a su vez, de un grado significativo de cooperación y organización para proveer bienes y servicios ilícitos. Como cualquier negocio, el negocio del crimen requiere de habilidades empresariales, especialización considerable y capacidad de coordinación, y todo esto sumando al uso de la violencia y la corrupción, que son tácticas a las que dichos grupos recurren para facilitar la conducción de las actividades, para su propia protección, para lograr la resolución de conflictos y facilitar los negocios ilícitos. Sin embargo, en lugar de parecerse a una estructura corporativa formal, el crimen organizado se parece a una red social de intercambio en la comunidad.
Respuestas de la Comunidad Internacional frente al Crimen Organizado
El estado del conocimiento acerca del crimen organizado permite identificar temas clave a estudiar. En primer lugar, está claro que el problema es global y que ningún Estado o región es inmune. Ciertas investigaciones han revelado que las organizaciones tienen estructuras diferentes, variando su énfasis en el crimen y su modus operandi, pero al mismo tiempo cada vez hay más vínculos e iniciativas conjuntas entre estos grupos. En segundo lugar, sería un grave error subestimar las capacidades de estas organizaciones. El crimen organizado sufrió una transformación y ya no puede ser entendido como un fenómeno local o nacional.
En tercer lugar, los grupos de crimen organizado pueden variar considerablemente. Igualmente, el estudio del problema y la elaboración de políticas y estrategias deben tener siempre en cuenta las características comunes y los vínculos entre los grupos, en sus operaciones a través de las fronteras.
Se argumenta que éstos tienden a tener un tamaño pequeño, una naturaleza fluida y un oportunismo considerable. Así, el tamaño y el grado de estructura formal proveen dos dimensiones a través de las cuales los grupos pueden ser comparados e identificados, examinadas sus fuerzas y debilidades y divisadas ciertas tácticas defensivas por parte de agencias de gobierno y justicia. También se debe considerar el campo de acción de las actividades criminales, ya que algunos grupos focalizan en un tipo de actividad y otros en un rango más amplio de actividades criminales.
Para responder adecuadamente a los problemas sociales, políticos y económicos planteados por el crimen organizado, se requiere de un entendimiento claro de sus raíces, su naturaleza y la probabilidad de éxito de sus esfuerzos. Sin comprender bien el problema y sus amenazas no va a haber soluciones. Tampoco se deben subestimar las capacidades del adversario para poder evaluar sus fortalezas y debilidades.
Naim propone centrarse en el hecho de que lo que impulsa el comercio ilícito no es la inmoralidad de los criminales sino las elevadas ganancias que pueden percibir, que el Crimen Organizado es un fenómeno político, porque es necesaria la cooptación del sistema para el éxito de las actividades ilícitas, y porque las medidas para combatirlo son medidas políticas, que tiene más que ver con las transacciones que se realizan que con los productos que se comercian. Es importante ver los diversos componentes del crimen trasnacional en función del papel que representan en la cadena de valor y no por el tipo de producto traficado. Advierte también que amenaza del comercio ilícito atañe la acción coordinada y conjunta de todos los actores sociales, y que los gobiernos no pueden actuar solos frente a esta amenaza pero son necesarios para el combate de la misma: otorgan presupuestos, misión y ámbito de acción a determinados organismos públicos que pueden combatir la amenaza.
Lo importante, según Naim es, entonces, tener objetivos realistas y menos ambiciosos en la lucha contra lo ilícito. Es necesario tomar medidas de liberalización de ciertos crímenes transnacionales cuando estas medidas reduzcan el valor o la ganancia para los traficantes y al mismo tiempo reduzcan el daño para la sociedad. Asimismo, es necesaria la acción y cooperación multilateral selectiva y efectiva.
Introducción
Las amenazas a la seguridad internacional durante los ’90 son menos directas y apocalípticas que las que sucedieron durante la Guerra Fría, pero también son más difusas y desleales. Durante los últimos años la comunidad internacional experimentó un número creciente de agitaciones, cambios geopolíticos y reestructuraciones tecnológicas; lo cual ha llevado a los países a enfrentarse con una diversidad de desafíos. En dicho contexto, el Crimen Organizado Transnacional emergió como una de las amenazas más serias a la comunidad internacional, con capacidad para expandir sus actividades y para captar la seguridad y la economía tanto de los países en vías de desarrollo y como de aquellos en transición.
Como afirma Tokatlián, hoy se dan las condiciones necesarias para poder definir al Crimen Organizado Transnacional, tales como: la demanda global de productos prohibídos, la existencia del capitalismo desregulado que permite la oferta libre de bienes y servicios, la búsqueda de la maximización de oportunidades y la minimización del law enforcement por parte de las redes criminales (que “deslocalizan” su producción y se ubican donde más les conviene), y la entrada del crimen organizado, no sólo en el mundo de lo lícito del mercado, sino también al sector público.
Así, las organizaciones criminales llevan adelante sus actividades en, lo que para ellos es, un mundo sin fronteras. El personal criminal y el “dinero caliente” tienen una movilidad sin precedentes y encuentran asilo en redes étnicas transnacionales que son difíciles de penetrar por el derecho doméstico. Basicamente su modus operandi incluye operaciones que niegan el monopolio legítimo de la fuerza del Estado, corrompen las instituciones, maltratan la integridad de los sectores financiero y económico de la sociedad, e ignoran o infringen normas y convenciones legales y sociales a nivel nacional e internacional.
Como resultado, logran acumular gran cantidad de poder y riqueza que a veces supera incluso a la de los propios gobiernos. Precisamente, el “producto bruto criminal” asciende a 800.000 millones de dólares y equivale al 15% del comercio lícito mundial. Sólo la economía de la droga representa el 8% del comercio mundial”. Esto demuestra que el Crimen Organizado como actividad económica es una de las que más ha prosperado en las dos últimas décadas de globalización.
Peligros y problemas planteados por el Crimen Organizado Transnacional
La comunidad internacional fue lenta a la hora de llegar a un acuerdo respecto a los nuevos desafíos implantados por el crimen organizado transnacional organizado. Una importante iniciativa para darle público conocimiento a esta amenaza fue la Conferencia Ministerial Mundial sobre la delincuencia organizada transnacional llevada a cabo en Nápoles del 21 al 23 de Noviembre de 1994, convocada por las Naciones Unidas para discutir los peligros del crimen organizado transnacional y para identificar varias formas de cooperación internacional, para su prevención y control. Ésta culminó con una declaración política y una acción penal diseñada para prevenir y controlar actividades criminales transfronterizas. Propuso la siguiente definición: “Se entiende por grupo delictivo organizado a un grupo estructurado, existente durante un período de tiempo y que tenga por fin la comisión de un delito transnacional grave mediante la acción concertada, utilizando la intimidación, la violencia, la corrupción u otros medios para obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material".
De lo dicho hasta ahora se deben destacar dos puntos importantes, por un lado, la dimensión transnacional de esta actividad, lo cual implica que se comete en más de un Estado, o que cometiéndose en un solo Estado su preparación, planificación, dirección o control se hace en otros; entraña la participación de un grupo delictivo que tiene actividad en más de un Estado; o tiene efectos sustanciales en otros Estados. Y, por otro lado, el gran impacto que causan estos negocios ilegales en la economía mundial. Las ganancias generadas por estas actividades representan el 4% del PBI mundial, según Antonini. Esto trae como consecuencia un aumento de la capacidad de corromper y cooptar los sistemas de gobierno y una necesidad cada vez mayor de legitimación de las ganancias generadas ilegalmente a través de operaciones de lavado de dinero. Por lo tanto, la proliferación del crimen transnacional provoca principalmente una distorsión de la economía formal.
Se considera que las personas que participan de organizaciones criminales se asocian con el propósito de comprometerse con la actividad criminal. Sus fuerzas separadas derivan de una misma consideración fundamental que los gobierna y une: la necesidad de mantener y extender la participación de cada uno en el mercado. A modo de ejemplo, entre los principales agentes que hoy podemos encontrar se encuentran la Mafia italiana; la Mafia rusa; la Mafia israelí; el crimen organizado en Korea; los cárteles colombianos; las Triadas (China); Yakuza (Japón); los cárteles mexicanos; los Maras (pandilla), entre otros. Entre los movimientos ilegales que éstos pueden llegar a desarrollar podemos enumerar el tráfico de drogas, el tráfico de armas, el tráfico de personas, el tráfico de órganos humanos, el lavado de dinero, el tráfico de tecnología y material nuclear, químico y bacteriológico.Estos grupos, que logran permanecer en el tiempo, se caracterizan por utilizar la fuerza o la amenaza de fuerza, por carecer de un interés político propio y por poseer como principal objetivo la obtención de beneficios económicos, lo cual los diferencia de las organizaciones extremistas, guerrilleras o terroristas. Poseen además una estructura jerárquica interna así como una especialización entre los miembros del grupo, e incluso, algunos, hasta un código secreto.
Las actividades de estos grupos requieren, a su vez, de un grado significativo de cooperación y organización para proveer bienes y servicios ilícitos. Como cualquier negocio, el negocio del crimen requiere de habilidades empresariales, especialización considerable y capacidad de coordinación, y todo esto sumando al uso de la violencia y la corrupción, que son tácticas a las que dichos grupos recurren para facilitar la conducción de las actividades, para su propia protección, para lograr la resolución de conflictos y facilitar los negocios ilícitos. Sin embargo, en lugar de parecerse a una estructura corporativa formal, el crimen organizado se parece a una red social de intercambio en la comunidad.
Respuestas de la Comunidad Internacional frente al Crimen Organizado
El estado del conocimiento acerca del crimen organizado permite identificar temas clave a estudiar. En primer lugar, está claro que el problema es global y que ningún Estado o región es inmune. Ciertas investigaciones han revelado que las organizaciones tienen estructuras diferentes, variando su énfasis en el crimen y su modus operandi, pero al mismo tiempo cada vez hay más vínculos e iniciativas conjuntas entre estos grupos. En segundo lugar, sería un grave error subestimar las capacidades de estas organizaciones. El crimen organizado sufrió una transformación y ya no puede ser entendido como un fenómeno local o nacional.
En tercer lugar, los grupos de crimen organizado pueden variar considerablemente. Igualmente, el estudio del problema y la elaboración de políticas y estrategias deben tener siempre en cuenta las características comunes y los vínculos entre los grupos, en sus operaciones a través de las fronteras.
Se argumenta que éstos tienden a tener un tamaño pequeño, una naturaleza fluida y un oportunismo considerable. Así, el tamaño y el grado de estructura formal proveen dos dimensiones a través de las cuales los grupos pueden ser comparados e identificados, examinadas sus fuerzas y debilidades y divisadas ciertas tácticas defensivas por parte de agencias de gobierno y justicia. También se debe considerar el campo de acción de las actividades criminales, ya que algunos grupos focalizan en un tipo de actividad y otros en un rango más amplio de actividades criminales.
Para responder adecuadamente a los problemas sociales, políticos y económicos planteados por el crimen organizado, se requiere de un entendimiento claro de sus raíces, su naturaleza y la probabilidad de éxito de sus esfuerzos. Sin comprender bien el problema y sus amenazas no va a haber soluciones. Tampoco se deben subestimar las capacidades del adversario para poder evaluar sus fortalezas y debilidades.
Naim propone centrarse en el hecho de que lo que impulsa el comercio ilícito no es la inmoralidad de los criminales sino las elevadas ganancias que pueden percibir, que el Crimen Organizado es un fenómeno político, porque es necesaria la cooptación del sistema para el éxito de las actividades ilícitas, y porque las medidas para combatirlo son medidas políticas, que tiene más que ver con las transacciones que se realizan que con los productos que se comercian. Es importante ver los diversos componentes del crimen trasnacional en función del papel que representan en la cadena de valor y no por el tipo de producto traficado. Advierte también que amenaza del comercio ilícito atañe la acción coordinada y conjunta de todos los actores sociales, y que los gobiernos no pueden actuar solos frente a esta amenaza pero son necesarios para el combate de la misma: otorgan presupuestos, misión y ámbito de acción a determinados organismos públicos que pueden combatir la amenaza.
Lo importante, según Naim es, entonces, tener objetivos realistas y menos ambiciosos en la lucha contra lo ilícito. Es necesario tomar medidas de liberalización de ciertos crímenes transnacionales cuando estas medidas reduzcan el valor o la ganancia para los traficantes y al mismo tiempo reduzcan el daño para la sociedad. Asimismo, es necesaria la acción y cooperación multilateral selectiva y efectiva.
13/5/10
HACIENDO FUTUROLOGÍA
Haciendo click sobre el título del post pueden ver un interesante análisis de Martín Varsavsky -empresario argentino de telecomunicaciones y TIC's- sobre qué nos puede deparar la actual década en términos de crecimiento y seguridad a nivel global. No será Kissinger pero tiene una visión interesante de los desafíos y potencialidades de cada país / bloque / región.
30/4/10
DE VUELTA A LA ERA DEL MULTIPOLARISMO??
Sigo haciendo limpieza de escritorio (estoy esperando que empiece una conferencia en un lugar con wi-fi y una pc... buenísimo!) y encontré este análisis sobre las relaciones entre USA, Rusia y China. RECOMENDABLE y muy en línea con las ideas de Drezner!
Authors: Deborah Welch Larson, Alexei Shevchenko
Belfer Center Programs or Projects: Quarterly Journal: International Security
The United States needs support from other states to carry out global governance, particularly from rising powers such as China and Russia. Securing cooperation from China and Russia poses special problems, however, because neither state is part of the liberal Western community, ruling out appeals to common values and norms. Nevertheless, an alternative approach that is rooted in appreciation of China's and Russia's heightened status concerns may be viable. Since the end of the Cold War, Chinese and Russian foreign policy has been shaped by the goal of restoring both countries' great power status, which received major blows after China's Tiananmen Square repression and the Soviet Union's breakup and loss of empire. This desire for status can be explained by social identity theory, which argues that social groups strive for a distinctive, positive identity. Social identity theory provides a typology of strategies that states may use to enhance their relative status and suggests appropriate responses to status concerns of rising powers. Redirecting scholarly attention to status considerations and incentives could contribute to a diplomatic strategy for engaging rising powers.
"Status Seekers: Chinese and Russian Responses to U.S. Primacy"
Journal Article, International Security, volume 34, issue 4, pages 63-96. Spring 2010.Authors: Deborah Welch Larson, Alexei Shevchenko
Belfer Center Programs or Projects: Quarterly Journal: International Security
The United States needs support from other states to carry out global governance, particularly from rising powers such as China and Russia. Securing cooperation from China and Russia poses special problems, however, because neither state is part of the liberal Western community, ruling out appeals to common values and norms. Nevertheless, an alternative approach that is rooted in appreciation of China's and Russia's heightened status concerns may be viable. Since the end of the Cold War, Chinese and Russian foreign policy has been shaped by the goal of restoring both countries' great power status, which received major blows after China's Tiananmen Square repression and the Soviet Union's breakup and loss of empire. This desire for status can be explained by social identity theory, which argues that social groups strive for a distinctive, positive identity. Social identity theory provides a typology of strategies that states may use to enhance their relative status and suggests appropriate responses to status concerns of rising powers. Redirecting scholarly attention to status considerations and incentives could contribute to a diplomatic strategy for engaging rising powers.
REGÍMENES EN CRISIS
Haciendo limpieza de bandeja de entrada encontré estos dos artículos que hablan sobre conferencias / encuentros / propuestas para revitalizar / reformar dos regímenes bien diferentes: el de control de las armas y tecnologías nucleares y el de control de las finanzas internacionales.
Les paso los links para los interesados.
Sistema financiero - Faulty Basel
Armas nucleares - How to react to a reactor
Les paso los links para los interesados.
Sistema financiero - Faulty Basel
Armas nucleares - How to react to a reactor
20/4/10
ANÁLISIS DE RIESGOS
Finalmente subo el artículo del que tanto hablamos: Hardly Existential de John Mueller y otros autores.
Foreign Affairs tiene la 'mala' costumbre de transformar sus artículos en pagos al cabo de un tiempo, así que copio todo el texto para los interesados.
April 2, 2010 - SNAPSHOT
Hardly Existential - Thinking Rationally About Terrorism
John Mueller and Mark G. Stewart
An impressively large number of politicians, opinion makers, scholars, bureaucrats, and ordinary people hold that terrorism -- and al Qaeda in particular -- poses an existential threat to the United States. This alarming characterization, which was commonly employed by members of the George W. Bush administration, has also been used [3] by some Obama advisers, including the counterterrorism specialist Bruce Riedel. Some officials, such as former U.S. Secretary of Homeland Security Michael Chertoff, have parsed the concept further, declaring [4] the struggle against terrorism to be a "significant existential" one.
Over the last several decades, academics, policymakers, and regulators worldwide have developed risk-assessment techniques to evaluate hazards to human life, such as pesticide use, pollution, and nuclear power plants. In the process, they have reached a substantial consensus about which risks are acceptable and which are unacceptable. When these techniques are applied to terrorism, it becomes clear that terrorism is far from an existential threat. Instead, it presents an acceptable risk, one so low that spending to further reduce its likelihood or consequences is scarcely justified.
An unacceptable risk is often called de manifestis, meaning of obvious or evident concern -- a risk so high that no "reasonable person" would deem it acceptable. A widely cited de manifestis risk assessment comes from a 1980 United States Supreme Court decision [5] regarding workers' risk from inhaling gasoline vapors. It concluded that an annual fatality risk -- the chance per year that a worker would die of inhalation -- of 1 in 40,000 is unacceptable. This is in line with standard practice in the regulatory world. Typically, risks considered unacceptable are those found likely to kill more than 1 in 10,000 or 1 in 100,000 per year.
At the other end of the spectrum are risks that are considered acceptable, and there is a fair degree of agreement about that area of risk as well. For example, after extensive research and public consultation, the United States Nuclear Regulatory Commission decided [6] in 1986 that the fatality risk posed by accidents at nuclear power plants should not exceed 1 in 2 million per year and 1 in 500,000 per year from nuclear power plant operations. The governments of Australia, Japan, and the United Kingdom have come up with similar numbers for assessing hazards. So did a review [7] of 132 U.S. federal government regulatory decisions dealing with public exposure to environmental carcinogens, which found that regulatory action always occurred if the individual annual fatality risk exceeded 1 in 700,000. Impressively, the study found a great deal of consistency among a wide range of federal agencies about what is considered an acceptable level of risk.
There is a general agreement about risk, then, in the established regulatory practices of several developed countries: risks are deemed unacceptable if the annual fatality risk is higher than 1 in 10,000 or perhaps higher than 1 in 100,000 and acceptable if the figure is lower than 1 in 1 million or 1 in 2 million. Between these two ranges is an area in which risk might be considered "tolerable."
These established considerations are designed to provide a viable, if somewhat rough, guideline for public policy. In all cases, measures and regulations intended to reduce risk must satisfy essential cost-benefit considerations. Clearly, hazards that fall in the unacceptable range should command the most attention and resources. Those in the tolerable range may also warrant consideration -- but since they are less urgent, they should be combated with relatively inexpensive measures. Those hazards in the acceptable range are of little, or even negligible, concern, so precautions to reduce their risks even further would scarcely be worth pursuing unless they are remarkably inexpensive.
If the U.S. Department of Homeland Security wants to apply a risk-based approach to decision-making, as it frequently claims it does, these risk-acceptance criteria seem to be most appropriate. To this end, the table below lists the annual fatality risks for a wide variety of these dangers, including terrorism.
As can be seen, annual terrorism fatality risks, particularly for areas outside of war zones, are less than one in one million and therefore generally lie within the range regulators deem safe or acceptable, requiring no further regulations, particularly those likely to be expensive. They are similar to the risks of using home appliances (200 deaths per year in the United States) or of commercial aviation (103 deaths per year). Compared with dying at the hands of a terrorist, Americans are twice as likely to perish in a natural disaster and nearly a thousand times more likely to be killed in some type of accident. The same general conclusion holds when the full damage inflicted by terrorists -- not only the loss of life but direct and indirect economic costs -- is aggregated. As a hazard, terrorism, at least outside of war zones, does not inflict enough damage to justify substantially increasing expenditures to deal with it.
Because they are so blatantly intentional, deaths resulting from terrorism do, of course, arouse special emotions. And they often have wide political ramifications, as citizens demand that politicians "do something." Many people therefore consider them more significant and more painful to endure than deaths by other causes. But quite a few dangers, particularly ones concerning pollution and nuclear power plants, also stir considerable political and emotional feelings, and these have been taken into account by regulators when devising their assessments of risk acceptability. Moreover, the table also includes another kind of hazard that arouses strong emotions and is intentional -- homicide -- and its frequency generally registers, unlike terrorism, in the unacceptable category.
In order to deal with the emotional and political aspects of terrorism, a study [8] recently conducted for the U.S. Department of Homeland Security suggested that lives lost to terrorism should be considered twice as valued as those lost to other hazards. That is, $1 billion spent on saving one hundred deaths from terrorism might be considered equivalent to $1 billion spent on saving two hundred deaths from other dangers. But even with that generous (and perhaps morally questionable) bias, or even with still more generous ones, counterterrorism expenditures fail a standard cost-benefit assessment.
Politicians and bureaucrats do, of course, face considerable political pressure to deal with terrorism, but that does not relieve them of their responsibility to expend public funds wisely. If they feel they cannot do so, they should resign or forthrightly admit that they are being irresponsible -- or they should have refused to take the job in the first place. Moreover, although political pressures may force unwise actions and expenditures, they usually do not dictate the precise amount of money spent. The United Kingdom, which seems to face a considerably greater internal threat from terrorism than the United States, nonetheless spends only half as much per capita on homeland security -- at no notable cost to the tenure of its politicians and bureaucrats.
And certainly nothing relieves politicians and bureaucrats of their responsibility to inform the public about the risk that terrorism actually presents. But just about the only official who has ever openly tried to do so is New York's Mayor Michael Bloomberg, who, in 2007, remarked [9] that people have a greater chance of being hit by lightning than being struck by terrorism -- an observation that, as the table suggests, is a bit off the mark but roughly sound. Bloomberg, it might be noted, is still in office.
To border on becoming unacceptable by established risk conventions -- that is, to reach an annual fatality risk of 1 in 100,000 -- the number of fatalities from terrorist attacks in the United States and Canada would have to increase 35-fold; in Great Britain (excluding Northern Ireland), more than 50-fold; and in Australia, more than 70-fold. For the United States, this would mean experiencing attacks on the scale of 9/11 at least once a year, or 18 Oklahoma City bombings every year.
For this to come about, terrorists would probably have to acquire nuclear weapons, the likelihood of which is highly questionable [10]. If that fear is deemed viable, however, the policy implications would be to spend entirely, or almost entirely, on dealing with that limited concern. Massive expenditures to protect "critical infrastructure," for example, are unlikely to be effective against a nuclear explosion.
In fact, there is little evidence that terrorists are becoming any more destructive, particularly in the West. Some analysts [11] have found that, if anything, terrorist activity is diminishing, at least outside of war zones.
As a hazard to human life in the United States, or in virtually any country outside of a war zone, terrorism under present conditions presents a threat that is hardly existential. Applying widely accepted criteria established after much research by regulators and decision-makers, the risks from terrorism are low enough to be deemed acceptable. Overall, vastly more lives could have been saved if counterterrorism funds had instead been spent on combating hazards that present unacceptable risks.
This elemental observation is unlikely to change anything, however. The cumulative increased cost of counterterrorism for the United States alone since 9/11 -- the federal, state, local, and private expenditures as well as the opportunity costs (but not the expenditures on the wars in Iraq or Afghanistan) -- is approaching $1 trillion. However dubious and wasteful, this enterprise has been internalized [12], becoming, in Washington parlance, a "self-licking ice cream cone," and it will likely last as long as terrorism does. Since terrorism, like crime, can never be fully expunged, the United States seems to be in for a long and expensive siege.
UPDATE (April 12, 2010): A number of readers take issue with the conclusions we draw from the data on terrorism. Our article seeks to establish that terrorism "under present conditions" hardly represents an existential threat to the United States, a characterization that is still being applied. Therefore, spending to "further reduce" terrorism's likelihood or consequences is scarcely justified. However, our conclusions can also be used to question past spending. Those who think that counterterrorism measures are the reason for the low terrorism risk need to demonstrate that such efforts have deterred, derailed, or disrupted attacks that would otherwise have resulted in the deaths of more than 3,000 people in the United States every year. Only in that case would terrorism begin to present a risk deemed "unacceptable" by conventional standards. But even if all the (mostly embryonic) terrorist plots exposed since 9/11 had been successfully carried out, their likely consequences would have been far less severe. Indeed, both before and after 2001, the total number of people killed by terrorists outside (and sometimes within) war zones generally registers far below that number. Also relevant: the United Kingdom seems to be about as secure from terrorism as the United States while spending proportionately half as much on its counterterrorism efforts.
Copyright © 2002-2010 by the Council on Foreign Relations, Inc. All rights reserved.
Published on Foreign Affairs.
Links:
[1] http://polisci.osu.edu/faculty/jmueller
[2] http://www.newcastle.edu.au/research-centre/cipar/staff/mark-stewart.html
[3] http://www.pbs.org/newshour/bb/asia/july-dec09/afghanistan3_10-16.html
[4] http://www.nationaljournal.com/pubs/congressdaily/report/tech/march/s080318c.html
[5] http://caselaw.lp.findlaw.com/scripts/getcase.pl?navby=CASE&court=US&vol=448&page=607
[6] http://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/fact-sheets/reactor-risk.html
[7] http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/es00159a001
[8] http://www.bepress.com/jhsem/vol7/iss1/14/
[9] http://wcbstv.com/topstories/Terrorism.New.York.2.244966.html
[10] http://www.icnnd.org/research/Mueller_Terrorism.pdf
[11] http://www.humansecuritybrief.info/index.html
[12] http://www.the-american-interest.com/article.cfm?piece=418
Foreign Affairs tiene la 'mala' costumbre de transformar sus artículos en pagos al cabo de un tiempo, así que copio todo el texto para los interesados.
April 2, 2010 - SNAPSHOT
Hardly Existential - Thinking Rationally About Terrorism
John Mueller and Mark G. Stewart
An impressively large number of politicians, opinion makers, scholars, bureaucrats, and ordinary people hold that terrorism -- and al Qaeda in particular -- poses an existential threat to the United States. This alarming characterization, which was commonly employed by members of the George W. Bush administration, has also been used [3] by some Obama advisers, including the counterterrorism specialist Bruce Riedel. Some officials, such as former U.S. Secretary of Homeland Security Michael Chertoff, have parsed the concept further, declaring [4] the struggle against terrorism to be a "significant existential" one.
Over the last several decades, academics, policymakers, and regulators worldwide have developed risk-assessment techniques to evaluate hazards to human life, such as pesticide use, pollution, and nuclear power plants. In the process, they have reached a substantial consensus about which risks are acceptable and which are unacceptable. When these techniques are applied to terrorism, it becomes clear that terrorism is far from an existential threat. Instead, it presents an acceptable risk, one so low that spending to further reduce its likelihood or consequences is scarcely justified.
An unacceptable risk is often called de manifestis, meaning of obvious or evident concern -- a risk so high that no "reasonable person" would deem it acceptable. A widely cited de manifestis risk assessment comes from a 1980 United States Supreme Court decision [5] regarding workers' risk from inhaling gasoline vapors. It concluded that an annual fatality risk -- the chance per year that a worker would die of inhalation -- of 1 in 40,000 is unacceptable. This is in line with standard practice in the regulatory world. Typically, risks considered unacceptable are those found likely to kill more than 1 in 10,000 or 1 in 100,000 per year.
At the other end of the spectrum are risks that are considered acceptable, and there is a fair degree of agreement about that area of risk as well. For example, after extensive research and public consultation, the United States Nuclear Regulatory Commission decided [6] in 1986 that the fatality risk posed by accidents at nuclear power plants should not exceed 1 in 2 million per year and 1 in 500,000 per year from nuclear power plant operations. The governments of Australia, Japan, and the United Kingdom have come up with similar numbers for assessing hazards. So did a review [7] of 132 U.S. federal government regulatory decisions dealing with public exposure to environmental carcinogens, which found that regulatory action always occurred if the individual annual fatality risk exceeded 1 in 700,000. Impressively, the study found a great deal of consistency among a wide range of federal agencies about what is considered an acceptable level of risk.
There is a general agreement about risk, then, in the established regulatory practices of several developed countries: risks are deemed unacceptable if the annual fatality risk is higher than 1 in 10,000 or perhaps higher than 1 in 100,000 and acceptable if the figure is lower than 1 in 1 million or 1 in 2 million. Between these two ranges is an area in which risk might be considered "tolerable."
These established considerations are designed to provide a viable, if somewhat rough, guideline for public policy. In all cases, measures and regulations intended to reduce risk must satisfy essential cost-benefit considerations. Clearly, hazards that fall in the unacceptable range should command the most attention and resources. Those in the tolerable range may also warrant consideration -- but since they are less urgent, they should be combated with relatively inexpensive measures. Those hazards in the acceptable range are of little, or even negligible, concern, so precautions to reduce their risks even further would scarcely be worth pursuing unless they are remarkably inexpensive.
If the U.S. Department of Homeland Security wants to apply a risk-based approach to decision-making, as it frequently claims it does, these risk-acceptance criteria seem to be most appropriate. To this end, the table below lists the annual fatality risks for a wide variety of these dangers, including terrorism.
As can be seen, annual terrorism fatality risks, particularly for areas outside of war zones, are less than one in one million and therefore generally lie within the range regulators deem safe or acceptable, requiring no further regulations, particularly those likely to be expensive. They are similar to the risks of using home appliances (200 deaths per year in the United States) or of commercial aviation (103 deaths per year). Compared with dying at the hands of a terrorist, Americans are twice as likely to perish in a natural disaster and nearly a thousand times more likely to be killed in some type of accident. The same general conclusion holds when the full damage inflicted by terrorists -- not only the loss of life but direct and indirect economic costs -- is aggregated. As a hazard, terrorism, at least outside of war zones, does not inflict enough damage to justify substantially increasing expenditures to deal with it.
Because they are so blatantly intentional, deaths resulting from terrorism do, of course, arouse special emotions. And they often have wide political ramifications, as citizens demand that politicians "do something." Many people therefore consider them more significant and more painful to endure than deaths by other causes. But quite a few dangers, particularly ones concerning pollution and nuclear power plants, also stir considerable political and emotional feelings, and these have been taken into account by regulators when devising their assessments of risk acceptability. Moreover, the table also includes another kind of hazard that arouses strong emotions and is intentional -- homicide -- and its frequency generally registers, unlike terrorism, in the unacceptable category.
In order to deal with the emotional and political aspects of terrorism, a study [8] recently conducted for the U.S. Department of Homeland Security suggested that lives lost to terrorism should be considered twice as valued as those lost to other hazards. That is, $1 billion spent on saving one hundred deaths from terrorism might be considered equivalent to $1 billion spent on saving two hundred deaths from other dangers. But even with that generous (and perhaps morally questionable) bias, or even with still more generous ones, counterterrorism expenditures fail a standard cost-benefit assessment.
Politicians and bureaucrats do, of course, face considerable political pressure to deal with terrorism, but that does not relieve them of their responsibility to expend public funds wisely. If they feel they cannot do so, they should resign or forthrightly admit that they are being irresponsible -- or they should have refused to take the job in the first place. Moreover, although political pressures may force unwise actions and expenditures, they usually do not dictate the precise amount of money spent. The United Kingdom, which seems to face a considerably greater internal threat from terrorism than the United States, nonetheless spends only half as much per capita on homeland security -- at no notable cost to the tenure of its politicians and bureaucrats.
And certainly nothing relieves politicians and bureaucrats of their responsibility to inform the public about the risk that terrorism actually presents. But just about the only official who has ever openly tried to do so is New York's Mayor Michael Bloomberg, who, in 2007, remarked [9] that people have a greater chance of being hit by lightning than being struck by terrorism -- an observation that, as the table suggests, is a bit off the mark but roughly sound. Bloomberg, it might be noted, is still in office.
To border on becoming unacceptable by established risk conventions -- that is, to reach an annual fatality risk of 1 in 100,000 -- the number of fatalities from terrorist attacks in the United States and Canada would have to increase 35-fold; in Great Britain (excluding Northern Ireland), more than 50-fold; and in Australia, more than 70-fold. For the United States, this would mean experiencing attacks on the scale of 9/11 at least once a year, or 18 Oklahoma City bombings every year.
For this to come about, terrorists would probably have to acquire nuclear weapons, the likelihood of which is highly questionable [10]. If that fear is deemed viable, however, the policy implications would be to spend entirely, or almost entirely, on dealing with that limited concern. Massive expenditures to protect "critical infrastructure," for example, are unlikely to be effective against a nuclear explosion.
In fact, there is little evidence that terrorists are becoming any more destructive, particularly in the West. Some analysts [11] have found that, if anything, terrorist activity is diminishing, at least outside of war zones.
As a hazard to human life in the United States, or in virtually any country outside of a war zone, terrorism under present conditions presents a threat that is hardly existential. Applying widely accepted criteria established after much research by regulators and decision-makers, the risks from terrorism are low enough to be deemed acceptable. Overall, vastly more lives could have been saved if counterterrorism funds had instead been spent on combating hazards that present unacceptable risks.
This elemental observation is unlikely to change anything, however. The cumulative increased cost of counterterrorism for the United States alone since 9/11 -- the federal, state, local, and private expenditures as well as the opportunity costs (but not the expenditures on the wars in Iraq or Afghanistan) -- is approaching $1 trillion. However dubious and wasteful, this enterprise has been internalized [12], becoming, in Washington parlance, a "self-licking ice cream cone," and it will likely last as long as terrorism does. Since terrorism, like crime, can never be fully expunged, the United States seems to be in for a long and expensive siege.
UPDATE (April 12, 2010): A number of readers take issue with the conclusions we draw from the data on terrorism. Our article seeks to establish that terrorism "under present conditions" hardly represents an existential threat to the United States, a characterization that is still being applied. Therefore, spending to "further reduce" terrorism's likelihood or consequences is scarcely justified. However, our conclusions can also be used to question past spending. Those who think that counterterrorism measures are the reason for the low terrorism risk need to demonstrate that such efforts have deterred, derailed, or disrupted attacks that would otherwise have resulted in the deaths of more than 3,000 people in the United States every year. Only in that case would terrorism begin to present a risk deemed "unacceptable" by conventional standards. But even if all the (mostly embryonic) terrorist plots exposed since 9/11 had been successfully carried out, their likely consequences would have been far less severe. Indeed, both before and after 2001, the total number of people killed by terrorists outside (and sometimes within) war zones generally registers far below that number. Also relevant: the United Kingdom seems to be about as secure from terrorism as the United States while spending proportionately half as much on its counterterrorism efforts.
Copyright © 2002-2010 by the Council on Foreign Relations, Inc. All rights reserved.
Published on Foreign Affairs.
Links:
[1] http://polisci.osu.edu/faculty/jmueller
[2] http://www.newcastle.edu.au/research-centre/cipar/staff/mark-stewart.html
[3] http://www.pbs.org/newshour/bb/asia/july-dec09/afghanistan3_10-16.html
[4] http://www.nationaljournal.com/pubs/congressdaily/report/tech/march/s080318c.html
[5] http://caselaw.lp.findlaw.com/scripts/getcase.pl?navby=CASE&court=US&vol=448&page=607
[6] http://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/fact-sheets/reactor-risk.html
[7] http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/es00159a001
[8] http://www.bepress.com/jhsem/vol7/iss1/14/
[9] http://wcbstv.com/topstories/Terrorism.New.York.2.244966.html
[10] http://www.icnnd.org/research/Mueller_Terrorism.pdf
[11] http://www.humansecuritybrief.info/index.html
[12] http://www.the-american-interest.com/article.cfm?piece=418
16/4/10
RELACIÓN BILATERAL: PERCEPCIONES E INDICADORES
Vinculado al tema que conversábamos la última clase (redefinición de la seguridad en función de la percepción de las amenazas) comparto esta interesante editorial del embajador brasilero en Argentina.
Brasil y Argentina: socios en el camino de la integración
La profundidad y el grado de confianza alcanzado en las relaciones bilaterales les permiten al Brasil y a la Argentina proyectar una visión común de integración regional. Enio Cordeiro Embajador de la República Federativa del Brasil en Argentina.
La relación estratégica entre Brasil y la Argentina es seguramente la más intensa, la más profunda y las más antigua de nuestra historia diplomática. Desde la independencia, la relación bilateral ha transitado por momentos pendulares de rivalidad y cooperación. En la década del 80, con el abandono definitivo de las hipótesis de conflicto entre los dos países, se verificó el movimiento de inflexión en dirección hacia un proyecto común de integración.
Ese proyecto es fruto de la reconstrucción de la democracia en ambos países y de la creación de una mutua confianza a partir de la apertura recíproca de los programas nucleares. Desde entonces se hizo posible superar progresivamente la lógica de la rivalidad por la lógica de la amistad y de la integración.
Ese movimiento promovió, en la agenda bilateral, la transición de los temas de la Cuenca del Plata para la agenda del Mercosur y afirmó, en la política externa de los dos países, la visión del otro, ya no como adversario sino como socio necesario y aliado natural.
El proyecto de integración es hoy día un patrimonio común que forma parte de la misma identidad de ambos países, porque refleja, en el plano gubernamental, una decisión política de acercamiento que encuentra un profundo respaldo en los anhelos comunes de la ciudadanía.
La profundidad y el grado de confianza alcanzado en las relaciones bilaterales les permitieron al Brasil y a la Argentina proyectar una visión común de integración regional, que ganó densidad en el ámbito del Mercosur y de la Unasur. Sin una visión compartida entre el Brasil y la Argentina, no sería posible avanzar en la integración regional.
En un primer plano, la integración regional es el punto de partida para el fortalecimiento de nuestra presencia en el mundo. Sin la articulación de intereses en el ámbito regional, se hace necesariamente menor la capacidad de participación y de influencia de cualquier país en el trato de los distintos temas de la agenda internacional. Ese es el sentido práctico de la integración como instrumento de actuación internacional.
En un segundo plano (y tal vez aún más importante que en el primero), a todo país le hace falta mantener relaciones armoniosas con sus vecinos. Esa es la primera condición de la paz.
El Brasil y la Argentina mantienen, por ello, una visión regional de su proyecto de desarrollo económico y social.
Integrarse es organizar la vecindad alrededor de un proyecto común, agregándole a las relaciones bilaterales una nueva dimensión con base en las realidades propias de dicha vecindad.
Ese propósito determina, en la política externa, el múltiple desafío de actuar simultáneamente en la intensificación de las relaciones bilaterales con los países vecinos, en el fortalecimiento del Mercosur, en la construcción de la Unasur y en la articulación de iniciativas de concertación política y de cooperación entre los países de América del Sur, de América Central y del Caribe.
Las ideas centrales del proceso de integración sudamericana son: 1) promoción del diálogo y concertación política como instrumento para la solución de conflictos y para asegurar la estabilidad institucional y democrática; 2) integración económica y comercial para la promoción de la prosperidad común; 3) integración de la infraestructura física de transportes, energía y comunicaciones; 4) integración ciudadana, para promover mayor acercamiento cultural, libertad de circulación y la construcción progresiva de una verdadera ciudadanía sudamericana; y 5) integración fronteriza, que apoye la transformación de las zonas de frontera en polos de desarrollo y acercamiento.
En todos esos campos cabe destacarse la centralidad de la relación Brasil - Argentina. El entendimiento bilateral es el eje central a partir del cual se proyectan, en círculos concéntricos, los demás ámbitos de articulación regional.
En el plano multilateral, el Brasil y la Argentina alcanzaron, en las últimas décadas, amplia convergencia de posiciones en el trato de los temas de la agenda internacional, como el fortalecimiento de las Naciones Unidas y de las instituciones multilaterales, la promoción de los valores democráticos y de los derechos humanos y la defensa del medio ambiente. Ambos países actúan conjuntamente en el ámbito del G-20 financiero y del G-20 comercial en búsqueda de una regulación más eficaz de las transacciones internacionales y de un régimen más justo y equilibrado en el comercio internacional.
Hay posiciones divergentes que, a pesar de estar presentes, no empañan la relación bilateral. La diferencia más visible, en el plano político, se refiere a la reforma del Consejo de Seguridad. En el momento en el que la reforma se haga posible, el Brasil y la Argentina tendrán que encauzar adecuadamente esa diferencia. Otro tema se vincula con en nivel de intrusión de los instrumentos de verificación en materia nuclear. El Brasil y la Argentina entienden, sin embargo, la necesidad de seguir actuando conjuntamente en ese tema. En las negociaciones comerciales de la OMC, las posiciones argentinas tienen la tendencia de ser más defensivas en bienes industriales.
En el plano bilateral, las relaciones Brasil - Argentina se encuentran en su mejor momento.
Hay una perfecta fluidez de diálogo en todas las áreas, con frecuentes reuniones a nivel presidencial y ministerial que aseguran un acompañamiento adecuado e impulso político a los grandes proyectos de cooperación bilateral.
El Brasil y la Argentina establecieron importantes proyectos de cooperación en sectores estratégicos, incluyendo el área nuclear (proyecto de reactor de investigación, combustibles, empresa binacional, radiofármacos), espacial (satélite de observación costera y oceánica), biotecnología, nanotecnología, farmacopea, industria aeronáutica, industria naval, industria de defensa, infraestructura (nuevos puentes, integración ferroviaria), integración energética (provisión recíproca y aprovechamiento hidroeléctrico binacional), comunicaciones y televisión digital, integración ciudadana, libre circulación y facilitación de residencia, integración financiera y sistema de pagos en moneda local.
Se destaca en el cuadro de las relaciones bilaterales la importancia recíproca y la profundidad de la sociedad económica. El sector privado estableció una importante red de negocios entre ambos países, lo que permite afirmar, con seguridad, que hay mucha más integración entre ambas economías que lo que normalmente parece.
Las inversiones de empresas brasileñas en la economía argentina ya suman, en 2010, un valor acumulado de más de 9,5 mil millones de dólares, en sectores que incluyen exploración, transporte y distribución de petróleo y gas, construcción civil, producción de cemento, industria textil, frigoríficos, industria de alimentos, exploración de minerales, sector automotriz, bancos, transportes aéreos, logística, cosméticos e informática. Empresas brasileñas de construcción civil han ocupado un creciente espacio en las obras de infraestructura con el beneficio de la financiación del BNDES - Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.
Por otro lado, las inversiones de las empresas argentinas en la economía brasileña alcanzaron un total de 3,5 mil millones de dólares en sectores que incluyen: siderurgia, industria de alimentos, agronegocios, energía y construcción.
El comercio bilateral creció de u$s 7 mil millones en 2002 a casi 31 mil millones en 2008 (¡4,5 veces en 6 años!). Cabe resaltar la calidad y diversificación de ese intercambio, cuyo crecimiento es alimentado por la mayor demanda de bienes de consumo y bienes de capital en ambos países. La Argentina importa del Brasil un tercio de sus importaciones. En sentido inverso, la Argentina exporta para el Brasil un quinto de todas sus exportaciones. Los productos manufacturados constituyen el 95% de las exportaciones del Brasil hacia la Argentina y el 75% de las exportaciones de la Argentina hacia el Brasil. El sector automotor representa un tercio del intercambio bilateral. El Brasil ha absorbido, en los últimos años, el 60% de la producción de automóviles en la Argentina. En 2009, de cada 10 vehículos exportados por la Argentina, 9 se destinaron al mercado brasileño.
En 2009, el comercio bilateral sufrió el impacto adverso de la crisis internacional y cayó cerca del 24% como consecuencia de una reducción de la producción y de la demanda en ambos países y de la adopción de medidas restrictivas como la imposición de licencias no automáticas de importación. Los primeros tres meses del 2010 apuntan, sin embargo, a una recuperación anualizada del orden del 50%, lo que permite suponer que será superado este año el valor del intercambio alcanzado antes de la crisis.
Este es el marco general en que se desenvuelven las relaciones bilaterales.
Ambos países construyeron una sólida alianza estratégica y las dificultades puntuales, de naturaleza estrictamente comercial, reflejan la propia intensidad de la relación.
En una alianza estratégica, las diferencias deben ser tratadas con naturalidad. Lo importante es que encuentren un canal institucional para ser resueltas.
Lo que interesa a los dos Gobiernos es preservar la calidad política de la relación y trabajar para su profundización y aceleración. Para ello, lo importante es administrar con serenidad las dificultades coyunturales y momentáneas, sin desviarse de la dirección estratégica.
Mucho más que la fotografía de algún momento específico, lo que importa es el marco más amplio de los intereses a largo plazo, que apuntan a la necesidad de profundizar cada vez más el entendimiento político y la integración productiva entre ambos países.
Brasil y Argentina: socios en el camino de la integración
La profundidad y el grado de confianza alcanzado en las relaciones bilaterales les permiten al Brasil y a la Argentina proyectar una visión común de integración regional. Enio Cordeiro Embajador de la República Federativa del Brasil en Argentina.
La relación estratégica entre Brasil y la Argentina es seguramente la más intensa, la más profunda y las más antigua de nuestra historia diplomática. Desde la independencia, la relación bilateral ha transitado por momentos pendulares de rivalidad y cooperación. En la década del 80, con el abandono definitivo de las hipótesis de conflicto entre los dos países, se verificó el movimiento de inflexión en dirección hacia un proyecto común de integración.
Ese proyecto es fruto de la reconstrucción de la democracia en ambos países y de la creación de una mutua confianza a partir de la apertura recíproca de los programas nucleares. Desde entonces se hizo posible superar progresivamente la lógica de la rivalidad por la lógica de la amistad y de la integración.
Ese movimiento promovió, en la agenda bilateral, la transición de los temas de la Cuenca del Plata para la agenda del Mercosur y afirmó, en la política externa de los dos países, la visión del otro, ya no como adversario sino como socio necesario y aliado natural.
El proyecto de integración es hoy día un patrimonio común que forma parte de la misma identidad de ambos países, porque refleja, en el plano gubernamental, una decisión política de acercamiento que encuentra un profundo respaldo en los anhelos comunes de la ciudadanía.
La profundidad y el grado de confianza alcanzado en las relaciones bilaterales les permitieron al Brasil y a la Argentina proyectar una visión común de integración regional, que ganó densidad en el ámbito del Mercosur y de la Unasur. Sin una visión compartida entre el Brasil y la Argentina, no sería posible avanzar en la integración regional.
En un primer plano, la integración regional es el punto de partida para el fortalecimiento de nuestra presencia en el mundo. Sin la articulación de intereses en el ámbito regional, se hace necesariamente menor la capacidad de participación y de influencia de cualquier país en el trato de los distintos temas de la agenda internacional. Ese es el sentido práctico de la integración como instrumento de actuación internacional.
En un segundo plano (y tal vez aún más importante que en el primero), a todo país le hace falta mantener relaciones armoniosas con sus vecinos. Esa es la primera condición de la paz.
El Brasil y la Argentina mantienen, por ello, una visión regional de su proyecto de desarrollo económico y social.
Integrarse es organizar la vecindad alrededor de un proyecto común, agregándole a las relaciones bilaterales una nueva dimensión con base en las realidades propias de dicha vecindad.
Ese propósito determina, en la política externa, el múltiple desafío de actuar simultáneamente en la intensificación de las relaciones bilaterales con los países vecinos, en el fortalecimiento del Mercosur, en la construcción de la Unasur y en la articulación de iniciativas de concertación política y de cooperación entre los países de América del Sur, de América Central y del Caribe.
Las ideas centrales del proceso de integración sudamericana son: 1) promoción del diálogo y concertación política como instrumento para la solución de conflictos y para asegurar la estabilidad institucional y democrática; 2) integración económica y comercial para la promoción de la prosperidad común; 3) integración de la infraestructura física de transportes, energía y comunicaciones; 4) integración ciudadana, para promover mayor acercamiento cultural, libertad de circulación y la construcción progresiva de una verdadera ciudadanía sudamericana; y 5) integración fronteriza, que apoye la transformación de las zonas de frontera en polos de desarrollo y acercamiento.
En todos esos campos cabe destacarse la centralidad de la relación Brasil - Argentina. El entendimiento bilateral es el eje central a partir del cual se proyectan, en círculos concéntricos, los demás ámbitos de articulación regional.
En el plano multilateral, el Brasil y la Argentina alcanzaron, en las últimas décadas, amplia convergencia de posiciones en el trato de los temas de la agenda internacional, como el fortalecimiento de las Naciones Unidas y de las instituciones multilaterales, la promoción de los valores democráticos y de los derechos humanos y la defensa del medio ambiente. Ambos países actúan conjuntamente en el ámbito del G-20 financiero y del G-20 comercial en búsqueda de una regulación más eficaz de las transacciones internacionales y de un régimen más justo y equilibrado en el comercio internacional.
Hay posiciones divergentes que, a pesar de estar presentes, no empañan la relación bilateral. La diferencia más visible, en el plano político, se refiere a la reforma del Consejo de Seguridad. En el momento en el que la reforma se haga posible, el Brasil y la Argentina tendrán que encauzar adecuadamente esa diferencia. Otro tema se vincula con en nivel de intrusión de los instrumentos de verificación en materia nuclear. El Brasil y la Argentina entienden, sin embargo, la necesidad de seguir actuando conjuntamente en ese tema. En las negociaciones comerciales de la OMC, las posiciones argentinas tienen la tendencia de ser más defensivas en bienes industriales.
En el plano bilateral, las relaciones Brasil - Argentina se encuentran en su mejor momento.
Hay una perfecta fluidez de diálogo en todas las áreas, con frecuentes reuniones a nivel presidencial y ministerial que aseguran un acompañamiento adecuado e impulso político a los grandes proyectos de cooperación bilateral.
El Brasil y la Argentina establecieron importantes proyectos de cooperación en sectores estratégicos, incluyendo el área nuclear (proyecto de reactor de investigación, combustibles, empresa binacional, radiofármacos), espacial (satélite de observación costera y oceánica), biotecnología, nanotecnología, farmacopea, industria aeronáutica, industria naval, industria de defensa, infraestructura (nuevos puentes, integración ferroviaria), integración energética (provisión recíproca y aprovechamiento hidroeléctrico binacional), comunicaciones y televisión digital, integración ciudadana, libre circulación y facilitación de residencia, integración financiera y sistema de pagos en moneda local.
Se destaca en el cuadro de las relaciones bilaterales la importancia recíproca y la profundidad de la sociedad económica. El sector privado estableció una importante red de negocios entre ambos países, lo que permite afirmar, con seguridad, que hay mucha más integración entre ambas economías que lo que normalmente parece.
Las inversiones de empresas brasileñas en la economía argentina ya suman, en 2010, un valor acumulado de más de 9,5 mil millones de dólares, en sectores que incluyen exploración, transporte y distribución de petróleo y gas, construcción civil, producción de cemento, industria textil, frigoríficos, industria de alimentos, exploración de minerales, sector automotriz, bancos, transportes aéreos, logística, cosméticos e informática. Empresas brasileñas de construcción civil han ocupado un creciente espacio en las obras de infraestructura con el beneficio de la financiación del BNDES - Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.
Por otro lado, las inversiones de las empresas argentinas en la economía brasileña alcanzaron un total de 3,5 mil millones de dólares en sectores que incluyen: siderurgia, industria de alimentos, agronegocios, energía y construcción.
El comercio bilateral creció de u$s 7 mil millones en 2002 a casi 31 mil millones en 2008 (¡4,5 veces en 6 años!). Cabe resaltar la calidad y diversificación de ese intercambio, cuyo crecimiento es alimentado por la mayor demanda de bienes de consumo y bienes de capital en ambos países. La Argentina importa del Brasil un tercio de sus importaciones. En sentido inverso, la Argentina exporta para el Brasil un quinto de todas sus exportaciones. Los productos manufacturados constituyen el 95% de las exportaciones del Brasil hacia la Argentina y el 75% de las exportaciones de la Argentina hacia el Brasil. El sector automotor representa un tercio del intercambio bilateral. El Brasil ha absorbido, en los últimos años, el 60% de la producción de automóviles en la Argentina. En 2009, de cada 10 vehículos exportados por la Argentina, 9 se destinaron al mercado brasileño.
En 2009, el comercio bilateral sufrió el impacto adverso de la crisis internacional y cayó cerca del 24% como consecuencia de una reducción de la producción y de la demanda en ambos países y de la adopción de medidas restrictivas como la imposición de licencias no automáticas de importación. Los primeros tres meses del 2010 apuntan, sin embargo, a una recuperación anualizada del orden del 50%, lo que permite suponer que será superado este año el valor del intercambio alcanzado antes de la crisis.
Este es el marco general en que se desenvuelven las relaciones bilaterales.
Ambos países construyeron una sólida alianza estratégica y las dificultades puntuales, de naturaleza estrictamente comercial, reflejan la propia intensidad de la relación.
En una alianza estratégica, las diferencias deben ser tratadas con naturalidad. Lo importante es que encuentren un canal institucional para ser resueltas.
Lo que interesa a los dos Gobiernos es preservar la calidad política de la relación y trabajar para su profundización y aceleración. Para ello, lo importante es administrar con serenidad las dificultades coyunturales y momentáneas, sin desviarse de la dirección estratégica.
Mucho más que la fotografía de algún momento específico, lo que importa es el marco más amplio de los intereses a largo plazo, que apuntan a la necesidad de profundizar cada vez más el entendimiento político y la integración productiva entre ambos países.
12/4/10
MÁS ENTRADAS SOBRE SEGURIDAD
El acuerdo entre USA y Rusia está acaparando la atención de los medios masivos y especializados. Para conocer más sobre la nueva orientación en materia de política nuclear de USA, les acerco estos dos artículos:
THE ECONOMIST
America’s nuclear posture - Logic v politics. Barack Obama and Dmitry Medvedev sign a new strategic arms-reduction treaty in Prague
COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS
Return of the Arms Control Era - Author: Charles A. Kupchan
THE ECONOMIST
America’s nuclear posture - Logic v politics. Barack Obama and Dmitry Medvedev sign a new strategic arms-reduction treaty in Prague
COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS
Return of the Arms Control Era - Author: Charles A. Kupchan
9/4/10
SEGURIDAD Y AMENAZAS
Como adelanto para la clase del lunes 12, les envío un par de artículos interesantes que ilustran diferentes aristas del concepto de seguridad.
Seguridad del Estado y de los ciudadanos en su dimensión de "fortaleza institucional": Golpe de Estado en Kyrgyzstan.
Seguridad internacional en su dimensión de "proliferación de armas de destrucción masiva": Acuerdo nuclear entre Rusia y USA. Y también otra nota.
Seguridad "¿cómo se define lo que consituye una amenaza?": El gran sesgo de la política exterior de USA. Y también Hardly Existential (un análisis del tipo de amenaza que plantea actualmente el terrorismo - un MUST READ para graficar el concepto de SECURITIZACION).
Seguridad - redefinición de la idea de "victoria" y cómo puede llevarse adelante una desocupación del territorio en Irak evitando una nueva escalada de violencia (conflictos intra-estatales que se convierten en amenazas a la seguridad internacional) - A substitute for Victory y Stay the Course of Withdrawal.
Seguridad del Estado y de los ciudadanos en su dimensión de "fortaleza institucional": Golpe de Estado en Kyrgyzstan.
Seguridad internacional en su dimensión de "proliferación de armas de destrucción masiva": Acuerdo nuclear entre Rusia y USA. Y también otra nota.
Seguridad "¿cómo se define lo que consituye una amenaza?": El gran sesgo de la política exterior de USA. Y también Hardly Existential (un análisis del tipo de amenaza que plantea actualmente el terrorismo - un MUST READ para graficar el concepto de SECURITIZACION).
Seguridad - redefinición de la idea de "victoria" y cómo puede llevarse adelante una desocupación del territorio en Irak evitando una nueva escalada de violencia (conflictos intra-estatales que se convierten en amenazas a la seguridad internacional) - A substitute for Victory y Stay the Course of Withdrawal.
26/3/10
Los costos económicos de las tragedias
Haciendo click en el título de este post se puede acceder al informe completo del Cronista Comercial sobre el tema del costo de las tragedias:
¿Qué les depara el futuro a las economías de Chile y Haití luego de los terremotos que asolaron sus territorios? Mientras se estima que la reconstrucción del país trasandino demandará tres años y unos u$s 30.000 millones, a la nación caribeña podría costarle u$s 14.000 millones y al menos una década ponerse de pie. Cómo se calculan esos gastos y cuáles fueron los desastres naturales más caros de los últimos 40 años.
El informe analiza, de manera muy interesante, la relación entre magnitud de las catástrofes y desarrollo económico del territorio en que suceden para extraer proyecciones acerca del costo y la duración de la reconstrucción.
¿Qué les depara el futuro a las economías de Chile y Haití luego de los terremotos que asolaron sus territorios? Mientras se estima que la reconstrucción del país trasandino demandará tres años y unos u$s 30.000 millones, a la nación caribeña podría costarle u$s 14.000 millones y al menos una década ponerse de pie. Cómo se calculan esos gastos y cuáles fueron los desastres naturales más caros de los últimos 40 años.
El informe analiza, de manera muy interesante, la relación entre magnitud de las catástrofes y desarrollo económico del territorio en que suceden para extraer proyecciones acerca del costo y la duración de la reconstrucción.
12/3/10
¿La caída del imperio?
Parece estar claro en la historia que nada es para siempre, especialmente los imperios (formales o informales), hegemonías y liderazgos de otra índole. Paul Kennedy y otros historiadores han debatido largo y tendido acerca del auge y caída de las civilizaciones; y aparentemente le habría llegado el turno a los Estados Unidos.
O al menos eso vaticina el historiador Niall Ferguson en la última edición de Foreign Affairs March/April 2010, en un artículo titulado "Complexity and Colapse. Empires on the edge of chaos". El artículo entero se lee con suscripción, pero pueden acceder a un resumen en el blog Laudyms.
Otro artículo relacionado del mismo autor es "An Empire at Risk", disponible en la propia web de Ferguson.
Y no podemos dejar pasar la oportunidad de ponerle una nota de color al post, encontré este gossip del mundo epistémico que no tiene desperdicio. Después de todo, Ferguson no sólo es un historiador renombrado sino que parece que es bastante "enamoradizo".
O al menos eso vaticina el historiador Niall Ferguson en la última edición de Foreign Affairs March/April 2010, en un artículo titulado "Complexity and Colapse. Empires on the edge of chaos". El artículo entero se lee con suscripción, pero pueden acceder a un resumen en el blog Laudyms.
Otro artículo relacionado del mismo autor es "An Empire at Risk", disponible en la propia web de Ferguson.
Y no podemos dejar pasar la oportunidad de ponerle una nota de color al post, encontré este gossip del mundo epistémico que no tiene desperdicio. Después de todo, Ferguson no sólo es un historiador renombrado sino que parece que es bastante "enamoradizo".
16/12/09
China ahora prohibe los sitios Web de individuos
Fuente: Cronista Comercial
China prohibió a los individuos registrar dominios en Internet. Se trata de la medida de censura más severa que tomó Beijing hasta el momento. Desde el lunes, los chinos que quieran tener un sitio web personal en la Web tendrán que presentar un sello corporativo y una licencia de trabajo, según un comunicado del Centro de Información para Internet de China (CNNIC), un organismo respaldado por el gobierno.
Los proveedores de servicios de Internet informaron que habían empezado a revisar su base de clientes en busca de sitios personales que sean potencialmente ilegales o “perjudiciales”.
Los funcionarios del gobierno chino aseguraron que la medida forma parte de una campaña contra el contenido pornográfico, pero los bloggers y activistas la interpretan como una mayor intento por reforzar la censura en el ciberespacio. “Si realmente van a aplicar eso, tendremos que registrar nuestros sitios fuera de China”, comentó un blogger.
La normativa es una más de una serie de medidas que tiene como fin actuar enérgicamente sobre el contenido en Internet y en los medios de comunicación. Esto sucede en un momento en que el país se muestra cada vez más nervioso por no ser incapaz de controlar el contenido generado por los usuarios.
Beijing controla la Web por medio de un sofisticado sistema de varios niveles, que incluye vigilancia sobre todos los rangos del gobierno, pero también depende en gran medida de portales y otros sitios que censuran en su nombre. Este sistema cada vez tiene más inconvenientes debido al rápido crecimiento de los medios sociales cuyo contenido es generado por los usuarios. Las páginas web personales son una espina que tiene clavada el gobierno porque la censura en esos casos es más complicada.
La semana pasada, la Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión cerró una serie de sitios de descarga de videos, argumentando violaciones a los derechos de propiedad intelectual y contenido indecente. La misma semana, el gobierno dijo que más de 3.000 personas fueron arrestadas en todo el país por supuesta participación en la descarga de material pornográfico en Internet. Este año, las autoridades bloquearon varios sitios sociales incluyendo YouTube, Facebook y Twitter y algunos de sus clones locales.
Temas relacionados
En otro post del blog nos preguntábamos acerca del futuro del orden mundial y la posibilidad de coordinar políticas entre dos actores con valores tan diferentes como USA y China. Adam Segal, miembro del CFR, toma el caso de la retirada de Google del mercado chino para polemizar acerca de este tema.
Un informe de PIPA analiza la opinión de los ciudadanos chinos y de otros países del mundo acerca de la intervención gubernamental en el acceso a la información vía Internet.
China prohibió a los individuos registrar dominios en Internet. Se trata de la medida de censura más severa que tomó Beijing hasta el momento. Desde el lunes, los chinos que quieran tener un sitio web personal en la Web tendrán que presentar un sello corporativo y una licencia de trabajo, según un comunicado del Centro de Información para Internet de China (CNNIC), un organismo respaldado por el gobierno.
Los proveedores de servicios de Internet informaron que habían empezado a revisar su base de clientes en busca de sitios personales que sean potencialmente ilegales o “perjudiciales”.
Los funcionarios del gobierno chino aseguraron que la medida forma parte de una campaña contra el contenido pornográfico, pero los bloggers y activistas la interpretan como una mayor intento por reforzar la censura en el ciberespacio. “Si realmente van a aplicar eso, tendremos que registrar nuestros sitios fuera de China”, comentó un blogger.
La normativa es una más de una serie de medidas que tiene como fin actuar enérgicamente sobre el contenido en Internet y en los medios de comunicación. Esto sucede en un momento en que el país se muestra cada vez más nervioso por no ser incapaz de controlar el contenido generado por los usuarios.
Beijing controla la Web por medio de un sofisticado sistema de varios niveles, que incluye vigilancia sobre todos los rangos del gobierno, pero también depende en gran medida de portales y otros sitios que censuran en su nombre. Este sistema cada vez tiene más inconvenientes debido al rápido crecimiento de los medios sociales cuyo contenido es generado por los usuarios. Las páginas web personales son una espina que tiene clavada el gobierno porque la censura en esos casos es más complicada.
La semana pasada, la Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión cerró una serie de sitios de descarga de videos, argumentando violaciones a los derechos de propiedad intelectual y contenido indecente. La misma semana, el gobierno dijo que más de 3.000 personas fueron arrestadas en todo el país por supuesta participación en la descarga de material pornográfico en Internet. Este año, las autoridades bloquearon varios sitios sociales incluyendo YouTube, Facebook y Twitter y algunos de sus clones locales.
Temas relacionados
En otro post del blog nos preguntábamos acerca del futuro del orden mundial y la posibilidad de coordinar políticas entre dos actores con valores tan diferentes como USA y China. Adam Segal, miembro del CFR, toma el caso de la retirada de Google del mercado chino para polemizar acerca de este tema.
Un informe de PIPA analiza la opinión de los ciudadanos chinos y de otros países del mundo acerca de la intervención gubernamental en el acceso a la información vía Internet.
3/12/09
¿Nueva estrategia de seguridad nacional?

La administración Obama ha anunciado una nueva estrategia para Afganistán. ¿Estaremos frente al surgimiento de una nueva estrategia de seguridad nacional en los Estados Unidos? Interesante artículo de The Economist al respecto.
19/10/09
Crisis en la península coreana

Un conflicto siempre presente con altibajos. Para comprenderlo, en su dimensión histórica y actual, se recomienda esta serie de artículos de la revista China Security:
Nº 14 de la revista - Understanding the impeccable incident
Artículo de Bonnie Glaser - China's Policy in the Wake of the Second DPRK Nuclear Test
Artículo de David Lai - Obama's Policy Option on North Korea
19/8/09
Seguridad alimentaria
Interesante trabajo del Financial Times que analiza las causas de la suba de los precios de los alimentos y las amenazas a la seguridad alimentaria.
The Global Food Crisis - Financial Times
The Global Food Crisis - Financial Times
7/6/09
Modelo del Consejo - Darfur
Subo los videos y link de Facebook de los trabajos realizados por los equipos de medios de comunicación y red de ong's. Gracias a todos por su participación.
SITUACIÓN EN DARFUR - LA HISTORIA QUE POCOS CONOCEN
Realizado por Sofía Critto, Mercedes Dalla Vía y Virginia Nuñez.
EN BUSCA DE UNA SOLUCIÓN - SITUACIÓN EN DARFUR
Realizado por Sofía Critto, Mercedes Dalla Vía y Virginia Nuñez.
SITUACIÓN EN DARFUR - LA HISTORIA QUE POCOS CONOCEN
Realizado por Sofía Critto, Mercedes Dalla Vía y Virginia Nuñez.
EN BUSCA DE UNA SOLUCIÓN - SITUACIÓN EN DARFUR
Realizado por Sofía Critto, Mercedes Dalla Vía y Virginia Nuñez.
27/5/09
Ejercicio Consejo de Seguridad
Buen día, cuelgo el listado de los grupos para el ejercicio según lo que me informó Carolina Patrone.
China: Castiñeira, Barcos
Francia: Golob, Rampone
Federación Rusa: del Vecchio, Cristoforetti
Reino Unido: Gonzalez, Onetto
Estados Unidos: Sanchez, Martinuzzi
Austria: Martín Castro, Corvaro
Croacia: Tomás Castro, Sellán
Turquía: Peruchín, Bruggia
Costa Rica: Joao, Fernanda
México: Bennarids, García Pighini
Japón: Stuart, Ratero
Vietnam: Colloca, Adanez
Burkina Faso: Ferrero, Moschini
Libia: Azcoiti, Coll
Sec. General: Dolores Dalla Vía, Salari
ONG's: Roca, Lores, Vidal
Medios de comunicación: Núñez, Mercedes Dalla Vía, Critto
Unión Africana: Patrone, Fulchini
China: Castiñeira, Barcos
Francia: Golob, Rampone
Federación Rusa: del Vecchio, Cristoforetti
Reino Unido: Gonzalez, Onetto
Estados Unidos: Sanchez, Martinuzzi
Austria: Martín Castro, Corvaro
Croacia: Tomás Castro, Sellán
Turquía: Peruchín, Bruggia
Costa Rica: Joao, Fernanda
México: Bennarids, García Pighini
Japón: Stuart, Ratero
Vietnam: Colloca, Adanez
Burkina Faso: Ferrero, Moschini
Libia: Azcoiti, Coll
Sec. General: Dolores Dalla Vía, Salari
ONG's: Roca, Lores, Vidal
Medios de comunicación: Núñez, Mercedes Dalla Vía, Critto
Unión Africana: Patrone, Fulchini
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