15/3/09

Notas de la Globalización - Ficha 2

En esta ficha enumeramos y analizamos las principales notas de la globalización junto con algunos datos estadísticos. Repasamos brevemente los distintos enfoques o escuelas que analizan el fenómeno de la globalización (Held y Mc Grew, 1999; Scholte, 2005) y profundizamos el estudio del enfoque transformacionalista que es el que mayormente ha adoptado la cátedra.

La Guerra Fría vs. la Globalización

Retomando la cita de Thomas Friedman (2000) que hacíamos en la Ficha 1, entendemos a la globalización como el nuevo sistema internacional que reemplaza al orden de la Guerra Fría.

Siguiendo a este autor, podemos utilizar la metáfora del mundo dividido en compartimentos estancos para caracterizar al sistema de la Guerra Fría y del mundo donde las paredes se derrumban y los aspectos se interconectan para caracterizar al de la Globalización.

En el sistema de la Guerra Fría abundaban los obstáculos y las divisiones:

- Había 3 mundos caracterizados por diferentes sistemas políticos, sociales y económicos que, a su vez, presentaban distintos desempeños y resultados (1º mundo occidental y desarrollado, 2º mundo socialista, 3º mundo subdesarrollado).
- La información era mayormente secreta, reservada, inaccesible.
- La tecnología se desarrollaba en solitario y se restringía en su aplicación y difusión.
- Las negociaciones se realizaban entre pocos Jefes de Estado (o sus delegados) a puertas cerradas alejadas del escrutinio público. Una vez adoptadas, las decisiones se comunicaban para su implementación.
[1]
- La estructura de poder era simple: dos bloque enfrentados, cada uno de ellos encabezado por una gran potencia.
- La principal confrontación es la de capitalismo vs. comunismo.

En el sistema de la Globalización, los muros se derrumban y el mundo se interconecta y acelera (no íntegramente, conviven un “mundo rápido y un mundo lento”) producto de:

- La democratización de la tecnología: principalmente los avances en informática, miniaturización, digitalización y telecomunicaciones (Internet).
- La democratización de las finanzas: los préstamos y las inversiones ya no se hacen solamente desde bancos a empresas de máxima solvencia, sino que individuos, gobiernos, instituciones financieras diversas, empresas de todos los tamaños e instituciones internacionales están prestando y recibiendo dinero. La economía se basa en reglas como la apertura, desregulación, privatización, competitividad, destrucción creativa, innovación, etc.
- La democratización de la información: los gobiernos ya no pueden controlar (o los costos de hacerlo son prohibitivos) toda la información que sus ciudadanos decidan buscar o compartir sobre lo que sucede en su propio país o en el exterior.
- Multiplicidad de actores participan de las negociaciones que se desarrollan en distintos foros internacionales. El proceso es muy fluido y un tanto anárquico. La opinión pública / sociedad civil escrutan las decisiones y toman posición al respecto.
- La estructura de poder se complejiza: hay 3 equilibrios que se superponen, el tradicional entre los distintos Estados Nación (USA es la única superpotencia); el Estado frente a los mercados globales; el Estado frente a los individuos empoderados.
- La principal confrontación es la de innovación (los incluidos en la globalización) vs. tradición (los excluidos). La inestabilidad e inseguridad que genera el nuevo sistema fortalecen al aspecto tradicional, nacionalista e identitario.


Los indicadores de la globalización

Como veremos en la siguiente sección, podemos debatir largo y tendido sobre la naturaleza y el alcance de la globalización; es decir, sobre cómo interpretarla. Sin embargo, no podemos hacer lo mismo con esta serie de datos “duros” que buscan cuantificar las diferentes dimensiones del proceso (VER ARCHIVO DOC CON FICHA).


Enfoques para el estudio de la globalización

Inicialmente podemos caracterizar a la globalización como el ensanchamiento, profundización y aceleración de las interconexiones globales en todos los aspectos de la vida cotidiana (…) pero más allá de un reconocimiento general de una intensificación –real o percibida- de las interconexiones globales, hay un desacuerdo fundamental acerca de la conceptualización de la globalización, de cómo debemos entender sus dinámicas causales y sus consecuencias estructurales” (Held y Mc Grew, 1999:2).

Por su parte, Scholte analiza el estado del arte de los estudios de la globalización y encuentra que habría 5 posibles acepciones del término:

1. Internacionalización: “global” es un adjetivo que describe las relaciones entre Estados a través de sus fronteras. La globalización es otra denominación para los intercambios internacionales y la interdependencia (ejemplo: Hirst y Thompson).
2. Liberalización: la globalización sería un proceso de remoción de las restricciones impuestas por el Estado a la movilidad de factores, para crear una economía global sin fronteras; es decir, una integración económica internacional.
3. Universalización: la globalización, tal como fue concebida inicialmente en los ’40, apuntaba a una convergencia de valores y culturas en torno a un nuevo humanismo (ejemplo: Reiser y Davies).
4. Occidentalización / Modernización: la globalización sería una dinámica por la cual las estructuras sociales de la modernidad (capitalismo, racionalismo, industrialismo, burocracia, individualismo, etc) se difundirían por el mundo, destruyendo a su paso las estructuras locales pre-existentes. Este proceso tendría un toque de “imperialismo americano” (ejemplo: Barber, Khor).
5. Re-espacialización: la geografía social se está reconfigurando con la aparición e intensificación de conexiones más allá de fronteras, al tiempo que el espacio de interacción social se “desterritorializa”. En palabras de Held y Mc Grew, la globalización sería “un proceso –o conjunto de procesos- que encarnan una transformación en la organización social de las relaciones y transacciones”.


Para organizar las distintas teorías acerca de la globalización, Held y Mc Grew y Scholte identifican 5 variables clave:

- Trayectoria histórica (se trata de un fenómeno nuevo y único o tiene raíces/similitudes en el pasado).
- Concepto general (cómo definen a la globalización).
- Dinámicas causales (qué fenómenos la produjeron y la impulsan).
- Consecuencias socioeconómicas (sobre la producción, la identidad y el conocimiento; pueden evaluarse normativamente como positivas o negativas).
- Implicancias para el poder estatal y su gobernanza (se debilita, se transforma o se mantiene igual; qué tipo de políticas permiten arribar a mejores resultados: neoliberales, “refutadotes/rejectionists”, reformistas y transformacionalistas).

En función de las respuestas que distintos autores ofrecen de estas 5 cuestiones, Held y Mc Grew los clasifican en hiperglobalistas, escépticos y transformacionalistas.


Hiperglobalistas
Consideran que la globalización define un nuevo momento en la historia humana (un punto de llegada en proceso de evolución lineal), en el cual los Estados Nación se han vuelto inconvenientes y no son sustentables.
Es fundamentalmente un fenómeno económico: distinguen un mercado global único en el cual la competencia a escala global es el motor del progreso. La globalización económica conduce a la desnacionalización de las economías a través del establecimiento de redes transnacionales de producción, comercio y finanzas.
Los gobiernos nacionales quedan relegados a meros transmisores del capital global, constreñidos por un conjunto de reglas neoliberales impuestas por el mercado. El Estado está en medio de las fuerzas supra e infra nacionales que retienen alguna cuota de gobernanza. El poder se difunde hacia otros actores y se construyen nuevas formas de organización social.
Existen diferencias normativas entre los neoliberales (reciben con beneplácito el triunfo de la autonomía individual y las reglas del mercado) y los neo marxistas o radicales (conciben la actual situación como un triunfo del capitalismo opresivo).
La división entre norte y sur ya no tiene sentido. La globalización produce una nueva distribución de la riqueza y determina nuevos grupos de ganadores y perdedores. A los Estados les queda reservada la tarea de paliar las consecuencias más negativas, como la exclusión y la pobreza, pero sin poder recurrir a modelos de la social democracia por las exigencias de manejo macroeconómico de los mercados.
La globalización no produce necesariamente resultados de suma cero, pero sí refuerza las estructuras de desigualdad preexistentes (separa a la elite transnacional que se ve beneficiada, comparte una ideología neoliberal ortodoxa, adhiere a una cultura del consumo global y a nuevas formas de identificación; de los marginados que, al no acceder a todo esto, se refugian en las culturas / identidades tradicionales o rechazan violentamente la globalización).
La difusión global de la democracia liberal y de estándares universales (en lo económico y lo político) se ve reforzada por la existencia de OI como el FMI o la OMC que son mecanismos de gobernanza global para imponer la disciplina de los mercados. Algunos van más allá y hablan del surgimiento de un nuevo orden mundial, la homogeneización de las pautas culturales, la decadencia del Estado Nación y el surgimiento de una sociedad civil global.

Escépticos
Adoptan una lógica económica. A través de estudios estadísticos sobre flujos de comercio, inversión y migraciones, comparan el s. XIX con la actualidad y llegan a la conclusión de que el actual momento no está más globalizado. El mundo desarrollado occidental crea la ficción del gobierno mundial.
La globalización también se entiende como un punto de llegada, pero del cual no se estaría demasiado cerca. Entienden la historia en forma cíclica y recurrente.
La actividad de las empresas transnacionales y los flujos globalizados se concentran y potencian en los países de la tríada y su zona de influencia. Se verifica un mayor nivel de internacionalización (más interacción entre Estados) en el que el Estado sigue siendo el actor por excelencia que regula la actividad económica internacional (establece regulaciones, controles y políticas activas para incrementar la competitividad e inserción internacional).
Paralelamente la economía internacional se está regionalizando. Están surgiendo 3 grandes bloques económico-financieros: Europa, Asia Pacífico y Norteamérica. La globalización y la regionalización son procesos encontrados.
La división Norte – Sur no desapareció, se profundizó. Hay una sostenida marginalización de varios Estados del Tercer Mundo. Esta desigualdad y marginalización fomentan el fundamentalismo y el nacionalismo.

Transformacionalistas
La globalización es un hecho sin precedentes que está modificando la sociedad, la geopolítica, la economía y las identidades. No es un fenómeno eminentemente económico. En las distintas dimensiones de la actividad humana no se modifica al mismo ritmo ni en el mismo sentido.
Los gobiernos y las sociedades tienen que adaptarse al hecho de que ya no hay una división tajante entre asuntos domésticos e internacionales (surgen los asuntos “intermésticos”).
Es incierta la dirección que tomará esta transformación masiva (no hay una proyección teleológica). Se trata de un proceso histórico de larga data, plagado de contradicciones y que se va definiendo por factores coyunturales (hay incidentes que catalizan tendencias y producen el cambios masivos).
La mayor parte de los países y poblaciones están conectadas a un flujo global de ideas, información, bienes y servicios; son parte del “mundo global”, sin que esto implique el surgimiento de un gobierno o una sociedad global.
La globalización no anula diferencias ni jerarquías, las reacomoda: hay una nueva división del trabajo internacional, una nueva estratificación social internacional (elites, beneficiados y marginados) que atraviesa las fronteras.
En la dimensión económica es donde la desterritorialización es más evidente y donde el espacio político delimitado por fronteras no coincide con el espacio de toma de decisiones económicas. La autoridad y las funciones del Estado están siendo redefinidas, al tiempo que las OI expanden su jurisdicción y otros actores comienzan a hacerse oír y a incidir. Todos estos actores se yuxtaponen.
El futuro del Estado es cambiar e integrarse a un nuevo régimen de soberanía y a un complejo entramado transnacional de centros de poder. Rechazan la idea del modelo único y reivindican para cada Estado y gobierno un papel diferencial.


Algunas reflexiones sobre el enfoque transformacionalista

Es incierta la dirección que tomará esta transformación masiva (…) se trata de un proceso histórico plagado de contradicciones.

En las distintas dimensiones de la actividad humana (la globalización) no se modifica al mismo ritmo ni en el mismo sentido.

La globalización no anula diferencias ni jerarquías, las reacomoda: hay nueva estratificación social internacional (elites, beneficiados y marginados) que atraviesa las fronteras.

Las dos frases precedentes nos obligan a descartar las explicaciones deterministas, así como aquellas que prescriben un único curso de acción posible (por ejemplo, el Consenso de Washington o “la camisa de fuerza dorada” que los mercados impondrían a los Estados en la visión de Friedman).

Asimismo, nos hacen pensar en las diferencias y desigualdades, dejando de lado explicaciones monolíticas (por ejemplo, que extrapolen dinámicas aplicables a las telecomunicaciones o las finanzas para intentar explicar fenómenos culturales o ecológicos) y teniendo presente que cada dimensión de la actividad humana tiene diferentes tiempos y lógicas.

Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que la incertidumbre y las contradicciones generan temores y rechazos. El “contragolpe” a la globalización analizado por autores como Friedman, Held y Stiglitz, entre otros, está motivado por estos aspectos inciertos.

Otra de las motivaciones es la desigual distribución de los beneficios y la persistente inequidad en el acceso a los diferentes bienes (materiales e inmateriales) que genera la globalización. De la misma forma que no todas las dimensiones de la actividad humana se ven afectadas por igual, no todas las personas se ven beneficiadas o perjudicadas por igual. Esta desigualdad corta fronteras y afecta puntualmente a localidades geográficas, profesiones o actividades o grupos vulnerables, complicando la acción individual de los Estados. La coordinación es necesaria.


Los gobiernos y las sociedades tienen que adaptarse al hecho de que ya no hay una división tajante entre asuntos domésticos e internacionales.

La mayor parte de los países y poblaciones son parte del “mundo global”, sin que esto implique el surgimiento de un gobierno o una sociedad global.

Nos encontramos frente a nuevos asuntos internacionales que demandan necesariamente la cooperación entre Estados y entre ellos y otro tipo de actores. La provisión de bienes públicos globales (paz, seguridad, justicia, un marco para la prosperidad económica, fomento del desarrollo, protección de los bienes culturales, protección del medio ambiente) es una tarea de todos.

Lamentablemente, no existe un gobierno mundial que se ocupe de estos temas. Tampoco podemos afirmar que ha emergido una sociedad civil global que comparte un conjunto de valores ni una visión única para enfrentar los problemas globales.

La solución de compromiso pasa por la negociación para el establecimiento de distintos tipos de normas y regímenes de gobernanza (Keohane y Nye), que no se limitan a conferencias o cumbres internacionales que dan lugar a la adopción de un tratado ni a la creación de organizaciones internacionales. Las nuevas maneras de afrontar los problemas globales involucran junto a los actores tradicionales, al sector privado, el tercer sector y las comunidades epistémicas. Para comprenderlas debemos combinar un enfoque que analice los aspectos formales e institucionales, con otro que ponga el énfasis en las relaciones de poder, los aspectos discursivos, la construcción de la agenda y las formas subjetivas de garantizar el acuerdo y la acción concertada.


En la dimensión económica es donde la desterritorialización es más evidente (…) La autoridad y las funciones del Estado están siendo redefinidas, al tiempo que las OI expanden su jurisdicción y otros actores comienzan a hacerse oír y a incidir. Todos estos actores se yuxtaponen.

El futuro del Estado es cambiar e integrarse a un nuevo régimen de soberanía y a un complejo entramado transnacional de centros de poder.

El Estado se encuentra con nuevos actores con quienes cooperar, pero que al mismo tiempo resquebrajan la soberanía y le disputan el poder. No obstante, y pese a vaticinios apocalípticos, el Estado sobrevive y se reinventa, más aún en esta etapa de la globalización.


Lecturas recomendadas

GUERRA FRÍA Y GLOBALIZACIÓN

FRIEDMAN, Thomas (2000) The Lexus and the Olive Tree. New York: First Anchor Books. Pág. 3-16.

ENFOQUES PARA CONCEPTUALIZAR LA GLOBALIZACIÓN:

HELD, David & MCGREW, Anthony (1999) Global Transformations. Stanford University Press. Introduction. Pág. 1-10.

HELD, David & Anthony MCGREW (2003) Globalización / Antiglobalización, Barcelona: Editorial Paidos.

SCHOLTE, Jan Aart (2006) Globalization: a critical introduction. Palgrave: London. 2º edición.

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